
Amistad. Hay algo muy especial en esa palabra. El mundo hace reverencia a las personas que se comprometen el uno con el otro.
Jesús lo hizo y nos enseñó el gran valor de ofrecer todo por los amigos. Nosotros quizás no tengamos que dar la vida físicamente como Él lo hizo. Sin embargo, a nuestros amigos les podemos dar tiempo, preocupación, cariño, nuestros dones, un consejo…. Y tantas otras cosas que todos tenemos y siempre podemos ofrecer..
Hay quien dice que los seres humanos somos producto de un mundo capitalista, y que nos dejamos llevar por fechas para recordar sentimientos o personas. Puede que haya algo de cierto, pero lo que no podemos dejar de un lado es el hecho de que los seres humanos no podemos estar solos, y para ello, tenemos una gama de sentimientos hacia las personas, siendo el más importante el que se refiere al amor, aunque la amistad podría quizá ser aún más fuerte éste; ambos son fuertes y, cuando están unidos, son indivisibles. El don de la amistad es un homenaje, una celebración de una de las más bellas manifestaciones del amor: la amistad.
Los amigos hay que cultivarlos para descubrir su belleza interna. Un amigo es alguien insustituible e invaluable, una alegría y un consuelo.
Así los amigos son esos compañeros de vida que sin compartir ningún grado de consanguinidad, nos aceptan tal y como somos: nos quieren con nuestras virtudes y a pesar de nuestros defectos. Los amigos son grandes tesoros, son regalos que nos hemos hecho a nosotros mismos para que nuestra existencia sea más placentera, divertida o gratificante.
Por servir a la amistad, nos mantenemos en vela junto a la cama del enfermo, damos caridad al hermano necesitado. La amistad acompaña en los momentos de crisis y angustia. En tributo de la amistad se han compuesto sinfonías, poemas, se han escrito clásicos y se han pintado obras de arte. Es una palabra de respeto y veneración, una palabra de oración y esperanza.
Hay quien afirma de que “a los hermanos no se les elige, pero a los amigos sí”. Mucha razón porque vienen a ser parte de esa “familia” que siempre está con nosotros. Quien tiene un amigo, tiene lo mejor de la vida.
“Los buenos consejos del amigo son dulzura del alma”(Prov 27, 9), “Un amigo fiel el poderoso protector, el que encuentra halla un tesoro. Un amigo fiel es remedio saludable: los que temen al Señor lo encontrarán (Ecle 6,14-17).
Por: Adriana L. Franco Sampayo / @adriana_francos






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