
La serie de Netflix «Madre de alquiler», en la cual destaca la participación de la actriz xalapeña Shaní Lozano, ha generado un intenso debate sobre el tema de la maternidad subrogada y ha vuelto a poner de relieve la importancia de reflexionar sobre las cuestiones éticas y morales que la rodean. La trama de la serie gira en torno a un matrimonio adinerado que contrata a una madre sustituta para llevar a cabo su deseo de ser padres. A medida que la historia se desarrolla, se presentan situaciones complejas y conflictos emocionales que surgen de esta relación poco convencional.
Uno de los aspectos destacados de la serie es cómo pone de manifiesto los desafíos éticos y emocionales que enfrentan tanto la madre sustituta como los padres biológicos. La maternidad subrogada plantea interrogantes sobre la responsabilidad, el vínculo afectivo y los derechos de todos los involucrados, incluido el niño o niños por nacer.
El debate sobre el vientre subrogado ha generado controversia en todo el mundo. Mientras algunos argumentan que esta práctica ofrece una solución a parejas o individuos que no pueden concebir, otros sostienen que el vientre subrogado es una decisión moralmente incorrecta, ya que consideran que tener hijos no es un derecho absoluto. Es importante destacar que no se pretende invalidar el profundo deseo de ser padres que muchas personas experimentan. Sin embargo, es fundamental reflexionar sobre las directrices éticos relacionadas con la maternidad subrogada. Compartimos con ustedes cinco puntos a considerar:
Primero: Afirmar que tener hijos es un derecho absoluto supone reducir la experiencia de la crianza y la formación de una familia a un mero deseo personal. La realidad es que la crianza de un hijo conlleva una gran responsabilidad y compromiso emocional, financiero y social. No podemos olvidar que los niños no son objetos que pueden ser adquiridos o producidos según nuestra conveniencia, sino seres humanos con derechos y necesidades propias. Cada persona posee dignidad intrínseca.
Segundo: Otro de los aspectos que presenta la serie ante la maternidad subrogada, es la mercantilización del cuerpo de la mujer. La madre sustituta, Yeni, es presentada como una mujer de bajos recursos económicos que acepta esta opción por motivos financieros que le permitirán ayudar a liberar a su padre de la cárcel. Esta representación refuerza la idea de que las personas de escasos recursos o con situaciones complejas pueden ser explotadas y utilizadas como medio para satisfacer los deseos de aquellos que los poseen. Esto nuevamente atenta contra su dignidad. Pareciera ser un gran cliché que nos muestra la serie, sin embargo, desgraciadamente sigue sucediendo.
Tercero: El proceso de gestación subrogada puede ser emocionalmente complicado tanto para las mujeres que actúan como madres sustitutas como para los padres biológicos. Las implicaciones psicológicas y emocionales de separar a un bebé de la mujer que lo ha llevado en su vientre durante nueve meses pueden ser profundas y afectar la formación de los lazos familiares, esto sin contar las de índole biológico, que intentan ser solucionadas con tratamiento hormonal, en el caso de la madre biológica, en el caso de querer amamantar el recién nacido.
Cuarto: Es importante destacar que existen alternativas éticamente correctas para aquellas personas que tienen problemas para concebir por diferentes razones, sin poner en riesgo los derechos y dignidad de las mujeres, la objetificación del cuerpo femenino o la experimentación embrionaria, que atenta contra la vida. Una de las opciones es la adopción, que ofrece la posibilidad de brindar un hogar a un niño que necesita amor y cuidado, y que permiten que los niños tengan la oportunidad de crecer en un entorno estable con padres que estén dispuestos a asumir la responsabilidad que conlleva la crianza. Otra opción que se ofrece es la naprotecnología, que es la ciencia al servicio de la mujer que utiliza el método Creighton para llegar a un diagnóstico preciso de las alteraciones o de las patologías que experimentan y evitan la concepción de la pareja.
Quinto: De acuerdo con el artículo IV de los Derechos de los niños y las niñas del la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH): «Todas las niñas, niños y adolescentes, tienen derecho a vivir en una familia…(además) tienen derecho a convivir con su madre y padre, así como con las familias de aquéllos». Esto supone una controversia en el caso de la maternidad subrogada, porque mientras que en algunos países se ha legalizado, otras muchas familias deciden buscar en otros lugares lejanos de la legalidad para evitar los trámites y aminorar los gastos. Sin embargo, su una madre que ha alquilado su vientre decide, en estas condiciones, no hacer válido el trato de palabra, también se desarrollaría dificultades emocionales para todos, como lo muestra la serie.
Podríamos concluir que, mientras que el deseo de tener hijos es comprensible y legítimo, sostener que es un derecho absoluto no es éticamente sostenible, mucho menos buscarlo por medios que damnifiquen la dignidad de personas. La maternidad subrogada plantea preocupaciones morales y éticas que no pueden ser pasadas por alto. Es fundamental tener en cuenta que los niños tienen derechos y que la formación de una familia no debe basarse en la explotación de mujeres ni en la concepción de los hijos como bienes de consumo o capricho personal, pues si lo permitimos, nos convertiremos en una sociedad cada vez más egoísta.







Deja un comentario