La Herencia de los Videos Musicales

El ocaso de la era dorada de los videos musicales se puso desde hace varios años atrás. El reinado de midas que nos dejó MTV alcanzó su cúspide en los 90’, instaurando un legado audiovisual que la generación de los 2000’ pudo disfrutar pasando, a su vez, la tradición a las respectivas estrellas de los 2010’. Con narrativas clásicas de jóvenes enamorándose y sufriendo las consecuencias de haberse atrevido a hacerlo, persiguiendo su libertad o incluso manifestándose en contra del status quo, aquellos días de sol, en los que las audiencias maravillaban sus pantallas ansiosos de la siguiente gran historia que doblara la apuesta de una buena canción…, se acabaron.

Inevitablemente, las disqueras junto intérpretes cumplían con videos musicales más como formalidad que como la joya de la corona que alguna vez fueron. Después de todo, era menor el entusiasmo por encender un televisor y sintonizar un programa de música. YouTube se regía por una nueva nobleza de vloggers que dejaban en segundo plano a los artistas..

Pero la esperanza se asomaba por el horizonte con la nueva ola de jóvenes promesas. Llegó en la forma de aquellos niños, cuyos padres eran ávidos seguidores de la vieja escuela de los videos musicales, y que su relación con la música se herejía con los mismos principios narrativos que hoy implementan en sus propias carreras en la industria de la música.

La abanderada más sonada del momento, Sabrina Carpenter, toma mayor relevancia en la escena con logros tan notables como ser opener de la número uno del juego, Taylor Swift, y sin dejar de mencionar su set en Coachella que la llevó nuevamente a la viralización internacional. Con un background de su calibre, no debería tomar por sorpresa al internet su más reciente entrega: el video musical de Please, Please, Please.

La pista cumple como el segundo single de su siguiente disco, Short n’ Sweet. Con ella, parece confirmar que su estrategia en la industria retoma la herencia de las leyendasque le abrieron camino. Pues Sabrina Carpenter toma relevancia en el show business con producciones que conjugan historias de chicas divertidas, zambulléndose el amor y, en su caso, reclamando el cetro del pop con la nueva propuesta de cómo es un videomusical en los 2020s.

La nueva chica enamorada en Short N Sweet

Carpenter ya ha abordado los tópicos centrales de los videos musicales: Comentando sobre la conformidad al sistema en Thumbs, encontrando paz al absolverse de una mala relación con Feather, vocalizando los efectos colaterales de los romances mediáticos en Because I Liked a Boy y articulando auténticamente esa infatuación de cuando gustas de alguien con Nonsense. Pista que sería responsable de sus primeras viralizaciones.

Pues, con outros candentes y un video musical que recuerda a los de antaño, Carpenter comenzó a figurar en la corte del pop bajo la categoría de artistas cuya musa les despierta una atracción magnética, con las que conciben producciones más bien vivaces, que torturadas. Temática que continuó con la ya mencionada Feather, en una racha con la que comenzaría a asentar el tono de sus siguientes grandes apuestas audiovisuales de Short n’ Sweet.

Con Espressoy principalmente Please Please Please, la marca “Sabrina Carpenter” reinventa el arquetipo de la chica que no puede evitar venirse abajo por su amorío, para reemplazarlo con una protagonista que pone ambas manos en el volante de su historia. En la cosmovisión de Sabrina, esta frontwoman posee una autoapreciación que “no se identifica con la desesperación” y, al tanto de su “buen juicio”, desacredita que el enamoramiento femenino sea una condena directa a ser arrastrada a la decadencia.

En ambas pistas, con sus respectivos videos musicales, Carpenter habla a aquellas chicas que han atravesado las primeras desilusiones del amor para reclamar el frente. Permitiéndose profundizar en otro sentimiento que no sea el constante enamoramiento o sufrimiento por un hombre. Las heroínas de la pluma de Sabrina, notoriamente autobiográficas, son personajes dimensionales cuyo rango emotivo fluctúa entre la paz, el orgullo y las ganas por divertirse. Trabajando tarde porque prosperan en su profesión, sea o no de cantante, la actualización que personifica Sabrina respecto a la connotación romántica implica la apreciación de todas las facetas que experimenta cada mujer.

Dicho enfoque rige Espresso. La perspectiva de una chica plena, que goza siendo su propia persona, consciente de que todas las cualidades que valora de sí misma, también son la fuente del interés que recibe. Premisa que representa como la reina de la playa, en una estética que grita sesentas desde la película en tonalidad atardecer, hasta los atuendos en los que se enfundan los personajes.

Abriéndose paso en una lancha, el reinado de diversión de Sabrina no gira en torno al interés amoroso de ella, sino que Carpenter es ahora quien maneja la atención que recibe del chico. El cual, bien podría o no, permitir que se le en su tierra de soles naranjas. La verdadera intención del video es mostrar a Sabrina como la regente de un paraíso veraniego en el que las chicas son libres de ser personajes principales en su historia de amor con ellas mismas.

De enamorarse de algún chico, Sabrina no se priva de menos autonomía. En Please, Please, Please la persona enamorada continúa siendo la protagonista de la narrativa mientras que su enamorado es solo el interés romántico. El video musical profundiza en el presente enfoque. En primera instancia, se respeta la titularidad de Sabrina al arrancar desde la perspectiva de una persona con todo un pasado, criminal, antes de siquiera toparse con la persona que despertará su interés; curiosamente es representada por su pareja en la vida real, Barry Keogan.

Leal, enamoradiza y lúcida, Carpenter flirtea con la idea de una aventura a lo Bonnie y Clyde, en la que no dudará en jalar la palanca de reversa tan pronto acabe la diversión que consciente. Después de todo, personificar a la pareja criminal es una narrativa propia del género del pop que la misma Beyonce ha explorado junto a su esposo Jay Z. En el turno de Sabrina y Barry, han tomado el manto para reafirmar que en las relaciones donde la chica está para su pareja, incluso en sus decisiones más cuestionables, las mujeres de ahora se irán caminando antes que el chico que las acompaña por el momento, provoque una mancha en su reputación más perjudicial de lo que un pequeño corazón roto podría ocasionarles. Sabrina tiene control en la situación en todo momento, un constante recordatorio que le hace a la audiencia mediante el recurso un Barry que le abre la puerta de conductora para tomar su lugar como un pasajero en el viaje que emprende Sabrina.

Siguiente Parada

A espera de un tercer single para la promoción de su álbum, la reflexión que deja Sabrina Carpenter es la continuación de las voces femeninas que la precedieron y, a  las cuales, honra con su trabajo. Misma observación que las audiencias del internet no han parado de comentar, siendo la impresión general que “los videos musicales han regresado” y los adeptos a la tradición no podrían estar más entusiasmados porque sus contemporáneas sigan con su ejemplo.

Especialmente Carpenter infunde nueva vida a la narrativa visual del género, sino que al hacerlo erige su propia aportación al ofrecer un retrato artístico que trasciende a la música. Pues lo que hace Carpenter es articular, en potestad de la actual generación, cómo se plantean las dinámicas románticas que le atañen al medievo de la década.

Aquellas en las  que la autonomía de las mujeres se valida, dentro y fuera del pop, al animarlas para ser las únicas al volante de sus destinos; no cediendo la conducción a quien solo ocupa el lugar a su lado.

Short n Sweet está disponible desde el 23 de Agosto.

Por: Yara Ameca /@yaraameca

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